Implantes dentales osteointegrados

Implantes dentales osteointegrados en arbotantes anatómicos.

Implantes dentales osteointegrados en arbotantes anatómicos.

La rehabilitación oral de pacientes edéntulos (sin dientes) o parcialmente edéntulos mediante la colocación de implantes osteointegrados puede verse limitada por la carencia de tejido óseo, puesto que la pérdida dental condiciona un proceso de atrofia que puede dificultar la colocación de implantes dentales mediante el procedimiento convencional.

En el maxilar superior, esta situación nos lleva a elegir entre dos opciones:

  1. Regenerar el tejido óseo perdido.
  2. Aprovechar el hueso residual del macizo facial para el anclaje de los implantes.

En cuanto a la utilización del hueso residual, en el macizo facial disponemos de arbotantes anatómicos tales como el proceso frontomaxilar, el cigomaticomaxilar y el pterigomaxilar.

El arbotante frontomaxilar, es el más anterior de los tres. Útil en procedimientos como el conocido “all on four”, técnica descrita por Paulo Maló en el año 1993. Con esta técnica, se rehabilita el maxilar superior mediante la colocación de cuatro implantes. dos de ellos rectos y los dos más distales con una angulación posterior, aprovechando el hueso residual del arbotante frontomaxilar siguiendo la pared anterior de los senos maxilares. Para guiarnos anatómicamente, en esta técnica es útil realizar una pequeña ventana de acceso al seno maxilar (Cadwell Luc) y separar la membrana sinusal, protegiendo su perforación durante el proceso de fresado del lecho implantario.

Implantes dentales osteointegrados en arbotantes anatómicos

En cuanto al arbotante cigomáticomaxilar, anatómicamente se sitúa en una situación intermedia entre el arbotante frontomaxilar, anteriormente y el pterigomaxilar, posteriormente. Es un arbotante realmente útil en casos de atrofias muy severas del maxilar superior. Podemos usarlo como anclaje para la colocación de cuatro implantes de longitud mucho mayor que los implantes standard, puesto que con ellos se ha de llegar desde la cavidad oral hasta el hueso cigomático donde quedarán anclados y los utilizaremos para la rehabilitación inmediata del maxilar superior.

El último de los tres arbotantes utilizados en implantología bucofacial para resolver casos de atrofias severas del maxilar superior, es el arbotante pterigomaxilar, que lógicamente es el más posterior de los tres.

En atrofias severas de la zona posterior del maxilar superior, su utilidad radica en la posibilidad de la rehabilitación posterior evitando el seno maxilar, y por tanto, intervenciones más invasivas de aumento óseo (elevación del seno maxilar), en las que además, no está permitida la carga inmediata de implantes y, por tanto, aumentan significativamente los tiempos de tratamiento.

Otra técnica, igualmente útil en estos casos, es la palatinización de los implantes. En los casos que la anatomía lo permita, podemos colocar los implantes dentales en una posición palatina, es decir, medial respecto al reborde alveolar, con el mismo objetivo de rehabilitar de la manera menos invasiva y más rápida posible los pacientes aquejados de una reabsorción (atrofia) severa del maxilar superior.

Estos arbotantes no tienen por qué utilizarse de manera aislada. Ante un maxilar atrófico, podemos optar por técnicas en las que anclaremos los implantes en uno o varios de estos arbotantes.

 

De cualquier modo, este tipo de intervenciones requieren un estudio previo que incluye la exploración física, la toma de registros y fotografías intra y extraorales, el análisis de las Tomografías Computadorizadas (TCs) y, en la mayoría de estos casos, la evaluación por parte del médico especialista en Anestesiología y Reanimación puesto que este tipo de intervenciones se realizan habitualmente bajo sedación endovenosa o anestesia general, dependiendo del paciente.

Dr. Isidoro Cortell Ballester | MD, DDS, MSc, PhD

Director del Instituto CIMEV