morderse las uñas

Morderse las uñas y sus consecuencias para tu salud bucodental

Morderse las uñas. Un mal hábito a corregir.

Onicofagia. Este término, aunque desconocido para muchos,  es un hábito para otros tantos. Y es un pésimo hábito. Estamos hablando de la mala costumbre de morderse las uñas y, además de los efectos antiestéticos que provoca en las manos y que puede ser una consecuencia de problemas de estrés que deben ser tratados por un médico, la onicofagia también puede tener consecuencias muy negativas para la salud bucodental.

Desgaste dentario

Morderse constantemente las uñas suele ser síntoma de un estado de nerviosismo pero también puede convertirse en una simple mala costumbre como mordisquear la tapa del bolígrafo o llevar a la boca y apretar con los dientes cualquier cosa que caiga en nuestras manos . En ocasiones, este hábito se adquiere durante la infancia, no se corrige a tiempo y lo arrastramos hasta la edad adulta.

Más allá de la importancia de llegar a determinar el motivo de este mal hábito, mordisquear continuamente erosiona el esmalte de los dientes provocando microtraumatismos que pueden llegar a fracturarlos o astillarlos y provocar a largo plazo un aumento de la sensibilidad dental (dolor al masticar y al ingerir alimentos fríos o calientes).

El desgaste continuado de los dientes puede debilitarlos hasta el punto que el paciente necesite una corona dental (funda), carillas o una incrustación para reconstruir los dientes afectados que, en el caso que nos ocupa, suelen ser los incisivos.

Un foco de bacterias

Ya hemos comentado en alguno de nuestros artículos que la boca es una de las puertas de entrada de las bacterias a nuestro cuerpo. Según un estudio del departamento de Dermatología de la Universidad de Pensilvania, “debajo de las uñas hay  miles de miles de bacterias” y el hábito involuntario de morderlas provoca que bacterias como los Staphylococcus, la Candida o la Escherichia Coli se introduzcan en tu organismo a través de tus dedos. De hecho, cuando se recomienda lavarse las manos antes de comer no es por capricho. Nuestras manos están en contacto con morderse las uñasinfinidad de gérmenes y llevarlos a la boca no parece una buena idea en ningún caso.

La acumulación de bacterias en la boca, si va unida a una mala higiene dental y a factores de riesgo como el tabaquismo o el alcoholismo, puede derivar en enfermedades infecciosas como la periodontitis o la gingivitis, enfermedades de las encías que, además de ser las causantes del 40% de pérdida de los dientes, suelen ir acompañadas de problemas de halitosis (mal aliento) causados por la infección bacteriana.

Desgaste de la ATM

Con el hábito de morderse las uñas pasa algo similar a lo que sucede con el rechinar de los dientes; si no se recibe a tiempo un tratamiento para el bruxismo, el paciente puede incluso perder sus dientes y verse obligado a recurrir a implantes dentales o a la rehabilitación dental, sobre todo si al hecho de rechinar o apretar los dientes añadimos una maloclusión mandibular (que los dientes de la arcada superior y los de la arcada inferior no encajen correctamente).

Aunque a menor escala, morderse las uñas, o la compulsión a morder objetos, también tiene consecuencias en la musculatura mandibular y puede llegar a provocar afecciones de la articulación temporomandibular y la estructura dentaria similares a las que provoca el bruxismo.

Es un acto involuntario y es complicado tratarlo pero corregir la costumbre de morderse las uñas son todo ventajas para tu salud general y tu salud bucodental.

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