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Implantes, periodontitis y resorción ósea

Implantes, edentulismo y resorción ósea

Hoy os presentamos el caso de una paciente de 64 años que acudió a nuestra consulta en 2012.  Presentaba edentulismo parcial en el maxilar superior asociado a antecedentes de tabaquismo y enfermedad periodontal mal controlada. La resorción ósea característica de estas patologías limitaba las opciones de tratamiento convencionales y planteó una situación compleja desde el punto de vista rehabilitador.

De hecho, en muchos pacientes edéntulos con resorción ósea en los sectores posteriores del maxilar superior es necesario recurrir a procedimientos de regeneración de hueso o elevaciones de seno maxilar para disponer del volumen óseo suficiente en el que anclar los implantes dentales. Sin embargo, cada caso debe valorarse de forma individualizada teniendo en cuenta factores como la calidad del hueso disponible, los antecedentes periodontales y la posibilidad de que el paciente corrija, o no, malos hábitos como el tabaquismo.

Diagnosis

Tras el estudio clínico y radiológico, el Dr. Cortell descartó procedimientos más complejos y menos fiables de regeneración ósea y optó por una alternativa segura y mínimamente invasiva mediante la técnica de colocación de implantes anclados en arbotantes anatómicos. Concretamente, dos implantes pterigoideos (uno en cada lado del sector posterior del maxilar superior) acompañados de otros dos implantes, suficientes para dar soporte a las prótesis y evitar procedimientos más invasivos como la elevación de senos maxilares.

Gracias a esta planificación se rehabilitó los sectores posteriores mediante puentes implantosoportados que recuperaron mediante prótesis desde el diente 1.4 al 1.7 y desde el 2.4 al 2.7.

Y es que, como hemos comentado en muchos artículos, los implantes pterigoideos constituyen una solución especialmente útil en aquellos pacientes que presentan una importante resorción ósea en la zona posterior del maxilar o en aquellos en los que se pueda intuir dicha pérdida en el futuro. Estos implantes se anclan en estructuras óseas profundas y de gran densidad, lo que nos permite obtener una elevada estabilidad primaria y evitar, en muchos casos, procedimientos más complejos.

Control y evolución

Una vez finalizada la rehabilitación, la paciente fue incluida en un programa de mantenimiento periodontal periódico. Aunque nunca abandonó el hábito tabáquico, durante los años siguientes, se le realizó controles clínicos regulares orientados a vigilar su salud periodontal, la estabilidad de los implantes y el correcto funcionamiento de las prótesis.

La evolución a largo plazo resultó especialmente interesante. Los implantes colocados en los sectores posteriores permanecieron funcionales y estables durante más de catorce años. Sin embargo, la enfermedad periodontal continuó afectando progresivamente a los dientes naturales remanentes. Con el paso del tiempo, se produjo una pérdida gradual del soporte óseo y periodontal de las piezas anteriores superiores y también de varios dientes inferiores, comprometiendo su pronóstico a largo plazo.

Reevaluación y tratamiento

Ante esta situación se decidió completar la rehabilitación oral mediante la extracción de los dientes con pronóstico comprometido y la colocación de nuevos implantes dentales tanto en el maxilar superior como en el inferior.

En el sector anterior superior se colocaron tres implantes en las posiciones 1.3, 2.1 y 2.3, cuidadosamente planificados para permitir una rehabilitación fija funcional y estéticamente integrada. Al mismo tiempo, cuatro implantes en el maxilar inferior (y sus correspondientes prótesis) sustituyeron los dientes inferiores condenados por el avance de la enfermedad periodontal.

Sin olvidar las encías

Uno de los aspectos más relevantes de esta fase del tratamiento fue el manejo de los tejidos blandos periimplantarios. Con el objetivo de preservar el volumen gingival y favorecer una arquitectura mucosa estable alrededor de las futuras restauraciones, la Dra. González realizó a la paciente injertos de tejido conectivo para aumentar el grosor de los tejidos blandos, mejorar la estabilidad biológica de los implantes y contribuir a obtener un resultado estético más natural y duradero.

Tras la colocación de los implantes, se realizó una carga inmediata de las prótesis provisionales y, gracias a esta técnica, la paciente pudo recuperar de forma inmediata la estética de su sonrisa y una función masticatoria adecuada durante el periodo de cicatrización y osteointegración.

Conclusiones

Las restauraciones provisionales no sólo cumplen una función estética. También permiten modelar progresivamente los tejidos blandos, optimizar el perfil de emergencia de las futuras prótesis definitivas y facilitar una transición más cómoda para el paciente.

Este caso ilustra la importancia de una planificación personalizada y de un seguimiento a largo plazo en pacientes con antecedentes periodontales complejos. También demuestra cómo los implantes pterigoideos pueden constituir una alternativa predecible para rehabilitar sectores posteriores atróficos, evitando elevaciones de seno maxilar y manteniendo su funcionalidad durante más de una década incluso en pacientes con factores de riesgo tan relevantes como el tabaquismo y la enfermedad periodontal.

A continuación os presentamos imágenes pre y post intervención con la carga inmediata de las prótesis provisionales.

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Instituto CIMEV | Clínicas dentales en Valencia