Atrición patológica por maloclusión: un caso de implantes
Paciente con maloclusión clase III esquelética y mordida cruzada posterior en el que había fracasado el tratamiento previo sobre dientes. Se le extrajeron los restos radiculares y dientes remanentes y se le colocó seis implantes superiores y cuatro inferiores, corrigiendo sus problemas de maloclusión y mordida con las prótesis.
Maloclusión Clase III esquelética
Una maloclusión es la desviación de la oclusión ideal, en la que los dientes superiores e inferiores no contactan de forma armónica, ya sea por problemas de alineación dental, de estructura maxilar o de ambas. Es decir, cualquier alteración en la posición o relación de los dientes y/o los maxilares que provoca que la mordida no sea normal, alterando tanto la función como la estética de dientes y maxilares.
En este caso, la maloclusión clase III esquelética es una discrepancia ósea entre los maxilares en la que la mandíbula está adelantada respecto al maxilar superior, o el maxilar superior está retruido, o ambas cosas a la vez. Clínicamente suele dar una imagen de “perfil cóncavo” y muchas veces se asocia a mordida invertida anterior.
Coloquialmente podemos decir que es aquella en la que los dientes y/o el maxilar inferior están por delante de los dientes superiores o el maxilar superior.
Mordida cruzada posterior
La mordida cruzada posterior es una maloclusión en la que los dientes posteriores superiores (premolares y/o molares) muerden por dentro de los inferiores, cuando lo normal es que los superiores queden ligeramente por fuera. Puede afectar a un solo lado o a ambos, y a uno o varios dientes.
La diferencia entre ellas, que posibilita su convivencia, es que la clase III esquelética describe un problema de relación entre bases óseas (los maxilares), mientras que la mordida cruzada posterior describe un problema transversal de la oclusión dental, aunque a veces también refleja una alteración ósea, como un maxilar estrecho.
Nuestro paciente: Atrición patológica por maloclusión
En este caso concurrían ambas patologías; por un lado, el maxilar inferior estaba en posición adelantada frente al maxilar superior, y, al mismo tiempo, los molares y premolares superiores encajaban por dentro de los del maxilar inferior.
Y aquí llegamos al concepto de atrición; cuando una maloclusión genera contactos dentarios anómalos, puede producir una atrición patológica, caracterizada por un desgaste dental excesivo y localizado.
La atrición dental es la pérdida por desgaste de la estructura de los dientes causada por el rozamiento entre los dientes y que se vuelve patológica cuando es excesiva para la edad del paciente, presenta una evolución acelerada y/o está mal distribuida (zonas de desgaste determinadas por interferencias o mala oclusión).
En este caso, ante la pérdida masiva de estructura dental y el fracaso de los tratamientos previos con los que acude el paciente a nuestra clínica, el Dr. Cortell plantea un tratamiento implantológico basado en la rehabilitación inmediata de ambos maxilares.
De ese modo, mediante cirugía de implantes y su carga inmediata, se le extrajo al paciente los restos radiculares y los dientes remanentes para habilitar la colocación de seis implantes en el maxilar superior y cuatro en el maxilar inferior inferior para devolver la función y la estética dental, corrigiendo, además, sus problemas de maloclusión y mordida.
En las imágenes se puede observar el antes y el después de la cirugía y la carga inmediata de las prótesis provisionales.








