periimplantitis

Enfermedades periimplantarias; tratamiento y etiología

Enfermedades periimplantarias

Existen infinidad de motivos médicos y estéticos que pueden aconsejar un tratamiento de implantología dental y, entre los primeros, podemos destacar que los implantes dentales evitan la pérdida de hueso maxilar y mandibular y permiten el mantenimiento de los dientes vecinos. Si, además, tenemos en cuenta que la rehabilitación oral con implantes dentales devuelve la función y la autoestima del paciente gracias al enfoque estético que también tiene este tipo de tratamientos, es comprensible que la rehabilitación oral mediante la colocación de implantes dentales sea una de las opciones más demandadas en las clínicas dentales.

Este tipo de tratamiento de rehabilitación oral y sus derivadas mínimamente invasivas – al igual que cualquier tratamiento quirúrgico – no están, sin embargo, exentas de ciertos riesgos como las enfermedades periimplantarias.

Las enfermedades periimplantarias son patologías de etiología multifactorial que producen la inflamación de los tejidos que rodean al implante por el acúmulo de las bacterias de la placa dental o “biofilm” y existen dos tipos de enfermedades periimplantarias: la mucositis y la periimplantitis.

Prevención como primer “tratamiento”

enfermedades periimplantariasUna de las mejores maneras de afrontar las enfermedades periimplantarias es establecer medidas que prevengan su aparición tras la intervención quirúrgica.

Estas medidas – básicamente centradas en la higiene bucodental del paciente – son fáciles de implementar y sumamente eficaces; fijar y seguir un estricto control de la salud de los implantes a través de visitas periódicas al dentista y un especial cuidado en la higiene bucodental.

Sin embargo, una vez nos vemos afectados por una periimplantitis o una mucositis, el tratamiento médico consiste, básicamente, en eliminar la infección e inflamación entre la encía y el implante y los factores de riesgo de estas enfermedades.

Al mismo tiempo, el paciente tendrá que asumir ciertos hábitos y dejar otros como, por ejemplo, fumar – uno de los factores de riesgo más importantes de las enfermedades periimplantarias – y asimilar a su rutina diaria prácticas de higiene bucodental para mantener libre de placa las prótesis, la encía y la superficie de ésta en contacto con los implantes.

Por otro lado, existen ciertas patologías estrechamente relacionadas con las enfermedades de las encías y aquellos pacientes que las padezcan y se hayan sometido a un tratamiento de implantes requerirán un especial control tanto por parte del odontólogo como del médico especialista. Por ejemplo, las personas con diabetes han de acudir a su médico responsable del control de la glucemia para corroborar que los niveles de azúcar en sangre son adecuados y las personas sometidas a radioterapia deben extremar las medidas de higiene y visitar a su dentista para revisar su boca con una mayor frecuencia.

Tratamiento de la mucositis

La mucositis es una patología reversible. Podríamos decir que, al igual que sucede con la gingivitis y la periodontitis, la mucositis es una fase infecciosa e inflamatoria previa a la periimplantitis en la que el hueso todavía no se ha visto afectado.

La mucositis periimplantaria se trata eliminando la placa bacteriana supra y subgingival por medio de mecanismos ultrasónicos y curetajes específicos para implantes. El odontólogo suele prescribir enjuagues antimicrobianos (como la clorhexidina) y recomendar al paciente extremar las medidas higiénicas para prevenir la recolonización bacteriana.

Una vez eliminada la causa de la inflamación (placa bacteriana) y corregidos los factores de riesgo, el estado inflamatorio de la mucosa mejora y se recupera la salud.

Tratamiento de la periimplantitis

El manejo terapéutico de la periimplantitis es más complejo debido a que, además de la infección e inflamación de las mucosas que rodean al implante dental, nos encontramos con pérdida de hueso soporte que lo rodea. En casos extremos – especialmente en periimplantitis que no se han tratado a tiempo – la pérdida de hueso de soporte obliga a la explantación o retirada del implante.

Cuando el facultativo considera que se puede mantener el implante, el tratamiento de la periimplantitis suele realizarse en dos fases; una fase no quirúrgica similar al tratamiento de la mucositis periimplantaria y, una vez eliminada la infección y la inflamación, una fase quirúrgica.

Tratamiento quirúrgico de la periimplantitis

En algunas ocasiones, las consecuencias de una periimplantitis podrán requerir tratamientos quirúrgicos que dependerán de su objetivo y que podemos resumir en:

ENFOQUE REGENERATIVO

Procedimiento de regeneración ósea que consiste en la colocación de hueso autólogo o materiales de sustitución ósea para rehabilitar el defecto óseo generado por la periimplantitis.

COLGAJO DE REPOSICIÓN APICAL

El objetivo es dejar al descubierto la mayor superficie del implante para facilitar su higiene por parte del paciente y el dentista y consiste en desplazar los tejidos blandos hacia el hueso.

Debido a que este enfoque quirúrgico deja a la vista el implante – con los evidentes resultados antiestéticos – este tratamiento suele emplearse en sectores posteriores como el de los molares y premolares.

CIRUGÍA DE ACCESO

Al contrario de lo que sucede con la técnica de colgajo de reposición apical, la cirugía de acceso se utiliza en sectores anteriores y su objetivo es acceder a la superficie afectada del implante preservando los tejidos blandos circundantes para mantener la estética dental.

Las enfermedades periimplantarias, al igual que la enfermedad periodontal (o enfermedad de las encías) pueden pasar inadvertidas y no producir dolor; por eso, que un implante no duela no significa que esté sano. Uno de los signos más importantes para el diagnóstico de enfermedades periimplantarias es la presencia de sangrado, que es indicativo de inflamación. Si hemos sido tratados con implantes y percibimos sangrado al cepillado, debemos acudir cuanto antes a la consulta dental.

Consejos para prevenir las enfermedades periimplantarias

1.       Cepilla correctamente los dientes, las prótesis y las encías alrededor de ambos, con un cepillo y un dentífrico adecuados.

2.       Limpia, siempre, entre los dientes y entre los implantes con seda dental o con cepillos interdentales específicos.

3.       Realiza enjuagues con un colutorio adecuado (consulta siempre a tu dentista).

4.       Renueva tu cepillo dental con mayor frecuencia.

5.       Acude al dentista a realizarte los controles periódicos que tu odontólogo establezca.

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