Implantes dentales y sinusitis

Implantes dentales y sinusitis crónica

Hoy os traemos el caso de una paciente de 47 años a la que se le realizó un tratamiento de rehabilitación bimaxilar completa con implantes cuya particularidad reside en dos patologías crónicas previas que podían condicionar la planificación de la intervención, tanto al implantólogo como al equipo de anestesiología.

Estamos hablando de la sinusitis crónica y el síndrome de Wolff-Parkinson-White, y vamos a tratar de explicar en qué consisten estas patologías y cómo pueden determinar la planificación y el desarrollo de un tratamiento quirúrgico.

Implantes dentales y sinusitis

La colocación de implantes dentales es un procedimiento frecuente y eficaz para recuperar la función y la estética dental. Sin embargo, ciertas patologías pueden condicionar de manera significativa la planificación y desarrollo del tratamiento. Este es precisamente el caso que nos ocupa, ya que nuestra paciente sufre de sinusitis crónica en el maxilar derecho.

Para comprender los motivos por los cuales esta patología puede llegar a determinar la planificación y/o las técnicas idóneas para un tratamiento de implantes, primero necesitamos revisar qué es la sinusitis y cuáles son sus implicaciones clínicas.

Qué es la sinusitis

La sinusitis es una infección localizada en los senos paranasales, que, dicho de un modo sencillo, son las cavidades óseas situadas alrededor de la nariz. En el caso del maxilar superior, el seno maxilar es la estructura ósea más relevante, ya que se encuentra íntimamente relacionado con las raíces y tejidos de los dientes posteriores. Y hablamos de sinusitis crónica cuando la infección persiste y resiste al tratamiento más de 12 semanas y se acompaña de síntomas como congestión nasal, secreción, dolor orofacial o disminución del olfato.

La sinusitis crónica de un seno maxilar – en el caso que nos ocupa, el derecho – puede llegar a suponer una complicación para un tratamiento de implantología bucofacial. El motivo es que el proceso inflamatorio provocado por la infección que supone la sinusitis modifica tanto la anatomía como la fisiología del seno maxilar. Por un lado, la presencia de una cantidad de mucosa – que vendrá determinada en cada caso particular – puede llegar a dificultar la correcta osteointegración de los implantes. Además, la ventilación y el drenaje del seno pueden verse comprometidos, lo que aumenta el riesgo de complicaciones postoperatorias.

En algunos casos, la ausencia de dientes en la zona posterior del maxilar, puede ir acompañada de neumatización del seno maxilar (expansión de la cavidad hacia la zona edéntula) que suele asociarse a un proceso de resorción ósea progresiva de la cresta alveolar y un déficit óseo vertical en dicho maxilar que complica la colocación de implantes dentales. En estos casos, y dependiendo de la cantidad de hueso disponible, se valorarán técnicas como la elevación de seno o la colocación de implantes en arbotantes anatómicos.

Como en cualquier tratamiento, una de las fases más relevantes es obtener un diagnóstico  correcto, y herramientas diagnósticas como la tomografía computarizada de haz cónico (CBCT) nos permite evaluar la calidad y cantidad de hueso disponible. En ciertos casos, puede ser necesaria – o conveniente – la colaboración de un otorrinolaringólogo para tratar la sinusitis mediante abordajes médicos o quirúrgicos previos a la cirugía de implantes.

Durante la intervención, la manipulación del seno debe ser lo más cuidadosa posible para evitar perforaciones de la membrana de Schneider y minimizar el riesgo de infección. Asimismo, el uso de técnicas mínimamente invasivas y materiales de injerto biocompatibles contribuye a favorecer una cicatrización adecuada.

Qué es el síndrome de Wolff-Parkinson-White (WPW)

El síndrome de Wolff-Parkinson-White (WPW) es una alteración del sistema de conducción cardíaco en la que existe una vía accesoria (fascículo de Kent) que conecta las aurículas con los ventrículos, saltándose el nodo AV.

Esto permite que los impulsos eléctricos viajen más rápido de lo normal, provocando:

  • Preexcitación ventricular (ondas delta en el ECG).
  • Taquiarritmias supraventriculares paroxísticas, como taquicardia ortodrómica, antidrómica o incluso fibrilación auricular con conducción rápida.

Aunque algunos pacientes son asintomáticos, otros pueden tener palpitaciones, síncope o riesgo de muerte súbita si la arritmia degenera en fibrilación ventricular.

Con estos antecedentes, cuando un paciente con WPW requiere un tratamiento quirúrgico, el anestesiólogo debe planificar con extremo cuidado la intervención y desarrollar un plan anestésico adaptado, evitando ciertos fármacos, reduciendo factores que puedan disparar las arritmias y teniendo siempre preparado el manejo de emergencias.

Entre las medidas excepcionales a tomar en estos casos se podría destacar:

  • Valoración previa: siempre se recomienda un electrocardiograma y, si es posible, revisión por cardiología.
  • Medicamentos a evitar: fármacos como digoxina, verapamilo, diltiazem o adenosina pueden ser peligrosos en este contexto.
  • Fármacos seguros: anestésicos como propofol, etomidato u opioides son opciones habituales; en cambio, la ketamina y el pancuronio conviene evitarlos.
  • Control del estrés: la ansiedad, el dolor o la falta de oxígeno pueden disparar taquicardias, por lo que la analgesia y la oxigenación adecuadas son fundamentales.
  • Emergencias: siempre hay que tener a mano procainamida o amiodarona, y preparar el equipo para una posible cardioversión eléctrica.
  • Monitorización: se mantiene al paciente bajo vigilancia cardíaca continua, con atención especial al ritmo.

Nuestra paciente

Como comentamos al inicio de este artículo, nuestra paciente presentaba sinusitis crónica en el seno maxilar derecho, por lo que, durante la intervención, el Dr. Isidoro Cortell drenó la infección sinusal y dispuso implantes angulados en el maxilar superior para evitar la penetración del implante en la cavidad sinusal infectada.

A la espera de los controles periódicos posteriores, el tratamiento de implantes concluyó con la carga inmediata de las prótesis provisionales que podemos ver en las siguientes imágenes. Gracias a la carga inmediata de los implantes, el paciente recupera la función y la estética en apenas 24 horas.

sinusitis

sinusitis

sinusitis

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En relación al síndrome Wolf-Parkinson-White, el Dr. José Cortell, responsable del área de anestesiología del Instituto CIMEV, tras estudiar la historia clínica de la paciente, comprobó que había sido sometida a un cateterismo para practicarle la ablación de la vía accesoria. Este tratamiento, además de ser el más habitual, es el más eficaz  para tratar las arritmias provocadas por el WPW y, de hecho, devuelven a la normalidad clínica a la mayoría de los tratados.

Aun así, El Dr. José Cortell, solicitó un electrocardiograma de la paciente antes de la intervención para verificar la idoneidad de su ritmo cardíaco y mantuvo los protocolos de vigilancia durante la cirugía para prever cualquier incidencia, maximizando las variables que asegurasen un entorno seguro a la paciente durante la sedación.

En definitiva, un correcto diagnóstico, un exhaustivo análisis de la historia clínica de la paciente, una planificación consecuente y una actuación rigurosa durante la intervención por parte del cirujano y el anestesiólogo, propiciaron el éxito de la que – en principio – podría haber sido una sencilla rehabilitación bimaxilar que, sin embargo, una patología como la sinusitis crónica y el síndrome Wolf-Parkinson-White, podrían haber convertido en un caso complejo de cirugía de implantes, sin serlo.

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