Implantes dentales en mayores de 50 años
Más allá del avance de la atrofia maxilar, las posibles historias de enfermedad periodontal y las malformaciones o anomalías anatómicas del paciente, una de las variables que pueden complicar un tratamiento de implantes es la edad del paciente.
En realidad, el problema no viene determinado por la edad en sí misma sino por las patologías que pueden ir asociadas al proceso natural del envejecimiento.
En los casos en los que realizamos tratamientos de implantes dentales a personas mayores, es habitual encontrarse con pacientes con patologías como diabetes, osteoporosis o trastornos cardiovasculares que requieren tratamientos anticoagulantes.
Éste es precisamente el caso que os presentamos hoy; paciente de 80 años anticoagulada como consecuencia de una fibrilación auricular que presenta maxilares atróficos y un edentulismo parcial que influía negativamente tanto en su calidad de vida como en su autoestima.
Además de valorar la casuística del caso desde el punto de vista implantológico y planificar las técnicas y materiales óptimos para el tratamiento de colocación de implantes, un equipo multidisciplinar de médicos, anestesiólogos y odontólogos debe tener en cuenta todas las variables. La edad de la paciente y sus patologías previas deben tomarse en consideración para abordar el tratamiento e, incluso, plantear alternativas en aquellos casos en los que los profesionales recomienden no pasar por quirófano.
Las patologías sistémicas son factores clave a tener en cuenta, especialmente en personas mayores, ya que pueden influir en el éxito de un tratamiento de implantes dentales. Algunas de las más relevantes incluyen:
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Osteoporosis y osteopenia
La osteoporosis es una enfermedad caracterizada por la disminución de la densidad ósea, lo que afecta la calidad del hueso. Las personas mayores, especialmente las mujeres postmenopáusicas, son más propensas a esta condición. En pacientes con osteoporosis, la calidad del hueso donde se colocará el implante puede no ser adecuada para una buena osteointegración, lo que aumenta el riesgo de fallo del implante.
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Diabetes mellitus
Las personas con diabetes (tanto tipo 1 como tipo 2) tienen un mayor riesgo de complicaciones postoperatorias, ya que la enfermedad afecta la cicatrización de los tejidos y la respuesta inmunológica. Además, si no está bien controlada, la diabetes puede generar proliferar el riesgo de infecciones, lo que podría afectar la osteointegración del implante.
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Trastornos cardiovasculares
Las enfermedades cardíacas son comunes en personas mayores. En este colectivo de pacientes, el riesgo de complicaciones postquirúrgicas puede ser mayor debido a la circulación sanguínea comprometida o la posibilidad de sufrir problemas durante la anestesia.
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Trastornos autoinmunes
Enfermedades como el lupus eritematoso sistémico, artritis reumatoide o esclerodermia pueden afectar la capacidad del cuerpo para sanar correctamente después de la cirugía, lo que aumenta el riesgo de rechazo o complicaciones con los implantes dentales.
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Enfermedades respiratorias crónicas
Pacientes con enfermedades pulmonares crónicas, como EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica), asma o fibrosis pulmonar, pueden tener dificultades para tolerar la cirugía y la anestesia general. Además, la capacidad de cicatrización y la oxigenación de los tejidos puede verse afectada.
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Dislipidemia (colesterol alto)
La dislipidemia, o niveles elevados de colesterol en sangre, puede contribuir a una mala circulación sanguínea. Esto afecta la capacidad de cicatrización y la osteointegración del implante. Además, las personas con colesterol alto tienen un mayor riesgo de sufrir complicaciones cardiovasculares.
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Cáncer y radioterapia
Los pacientes que han recibido radioterapia en la zona de la cabeza y el cuello pueden tener una cantidad reducida de flujo sanguíneo en la región maxilar, lo que dificulta la cicatrización y la osteointegración del implante. La radioterapia también puede dañar las glándulas salivales, lo que genera sequedad bucal. Como hemos visto en otros artículos, una boca seca aumenta el riesgo de infecciones por la alteración del pH bucal.
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Problemas de coagulación sanguínea
Enfermedades como la hemofilia, el uso de anticoagulantes o trastornos plaquetarios pueden aumentar el riesgo de hemorragias durante o después de la cirugía. Además, los pacientes con trastornos de coagulación pueden tener problemas de cicatrización, lo que puede interferir en la osteointegración del implante.
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Problemas renales crónicos
Los pacientes con insuficiencia renal crónica o en tratamiento de diálisis pueden tener una capacidad limitada de cicatrización y responder peor a infecciones debido a la alteración de la función renal y el sistema inmunológico.
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Síndrome de Sjögren
Este trastorno autoinmune afecta a las glándulas que producen saliva y puede causar una boca extremadamente seca, lo que aumenta el riesgo de infecciones bucales y dificultades con la cicatrización.
Trabajo multidisciplinar
A pesar de que siempre existen riesgos, al planificar una intervención a un paciente con edad avanzada y patologías previas, deben extremarse los controles y tomar todas las medidas para lograr el éxito del tratamiento.
El trabajo conjunto de un equipo multidisciplinar permite asimilar todas las peculiaridades del caso, minimizar riesgos y maximizar las posibilidades de éxito del tratamiento.
Tras valorar todas las variables del caso, el Dr. Isidoro Cortell y su equipo planificaron la intervención para proceder con el mínimo riesgo a la exodoncia de las raíces dentales de la paciente y la colocación de cuatro implantes.
La carga inmediata de la prótesis nos permitió devolver la función, la sonrisa y la autoestima de la paciente en tan sólo veinticuatro horas.


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Instituto CIMEV | Clínicas dentales en Valencia



