ortodoncia para niños

Se me ha caído un diente, ¿qué hago?

Traumatismos dentales en la infancia

Entre un veinte y un treinta por ciento de los adolescentes ha sufrido un traumatismo dental y la mayoría de estos daños se producen durante el periodo de ocio más que durante la práctica de deportes organizados.

Según algunos estudios, casi la mitad de estos traumatismos tienen lugar en el colegio mientras que menos un diez por ciento suceden durante la práctica de deporte o como consecuencia de confrontaciones violentas.

Como en cualquier ámbito de la salud, las mejores medidas van a ser las preventivas y aquellas enfocadas a educar en cómo actuar inmediatamente después de un traumatismo para minimizar sus consecuencias. Esta formación en prevención y actuaciones debe realizarse en ambos géneros ya que la incidencia en traumatismos es idéntica entre niños y niñas.

Por otro lado, según algunos estudios, aquellos niños que han sufrido un traumatismo dental antes de los nueve años tenían mayor probabilidad de sufrir otro traumatismo que aquellos que sufrieron su primer traumatismo a los doce años. Por este motivo, y abundando en las medidas de prevención, se debería adoptar medidas preventivas especiales en aquellos menores con historial de traumatismos previos a los nueve años. Además de un tratamiento de ortodoncia, también hay que tomar especiales precauciones en aquellos niños cuyos incisivos superiores están excesivamente adelantados.

Fundamental; acudir inmediatamente al dentista

Sea en los llamados “dientes de leche” o dientes permanentes y se trate de un diente fracturado o de una avulsión, tras un traumatismo dental es fundamental visitar al dentista lo antes posible. Los motivos son evidentes pero, en primer lugar, porque todas las lesiones traumáticas han de ser diagnosticadas, tratadas y controladas en el tiempo. Un diagnóstico y tratamiento adecuados mejorarán el pronóstico, prevendrán posibles complicaciones, pueden evitar tratamientos posteriores más costosos y aumenta las posibilidades de conservar el diente.

Protectores bucales

Aunque en los últimos años se han desarrollado diferentes campañas de concienciación e información con el objetivo de reducir la incidencia de los traumatismos dentales, la mayoría de estudios indican que el número de estos no ha disminuido y que son especialmente prevalentes en pacientes jóvenes.

Tanto en el caso de menores como de adultos – y a pesar de que el número de traumatismos es relativamente menor en la práctica de deportes organizados que en momentos de ocio – una de las maneras de prevenir este tipo de traumatismos cuando practicamos deporte es el uso de un protector bucal.

De obligado uso en deportes de contacto como el boxeo, el uso de protectores bucales arranca su historia a finales del siglo diecinueve cuando Woolf Krause, dentista inglés, utilizó tiras de gutapercha sobre los dientes maxilares de un boxeador para proteger los tejidos orales. Años más tarde, en el año 1910, Philip Krause – hijo de Wolf Krause – diseñó una boquilla reutilizable que con el paso del tiempo y la aplicación de nuevos diseños y materiales ha derivado en lo que hoy conocemos como protector bucal.

A pesar de que hasta la fecha se dispone de pocas investigaciones que evalúen su efectividad con un rigor científico aceptable, algunos estudios apuntan que los usuarios de este tipo de protección presentan tasas de lesiones dentales y derivaciones a consulta dental menores que aquellos que no los utilizan. A pesar de esto, si tenemos en cuenta que su uso no presenta efectos secundarios ni contraindicaciones, es recomendable utilizar protectores bucales en todos aquellos deportes que sean de contacto o susceptibles de derivar en caídas que puedan provocar traumatismos en la cara.

Si tienes hijos o trabajas con niños de entre 7 y 10 años, ten en cuenta que a estas edades se está más expuesto a sufrir una avulsión (salida del diente del alveolo debido a que el hueso es más elástico a estas edades.

Qué hacer ante un traumatismo dental con avulsión del diente

1.      En el caso de una avulsión, intenta recuperar el diente y sujétalo siempre por la parte de la corona y no por la raíz.

2.       Intenta reimplantarlo inmediatamente. Acortar todo lo posible el tiempo que transcurre entre la avulsión o el traumatismo y la visita al odontólogo es fundamental para conseguir «salvar» el diente.

3.       Si el diente se ha caído al suelo o consideras que puede estar contaminado, enjuágalo brevemente con agua fría sin frotarlo y colócalo rápidamente en su alveolo.

4.       Una vez recolocado el diente, muerde un pañuelo para mantenerlo fijo y acude rápidamente a tu dentista.

5.       En caso de que no puedas recolocarte el diente, ponlo en leche o suero salino. Si no tienes a mano ninguna de estas dos opciones, coloca el diente entre la mejilla y las encías.

6.       Durante el periodo de curación del diente que ha sufrido el traumatismo, mantén una rigurosa y correcta higiene dental.

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