materiales implantes dentales

Contraindicaciones ante un tratamiento de implantes dentales.

Contraindicaciones ante un tratamiento de implantes dentales.

Los implantes dentales evitan la pérdida de hueso y permiten el mantenimiento de los dientes vecinos. Existen infinidad de motivos médicos y estéticos que pueden aconsejar un tratamiento de implantología dental, pero existe una serie de situaciones en las que resulta contraindicado un tratamiento de implantes dentales.

1.Patología grave.

Los pacientes en tratamiento por alguna patología que pueda limitar drásticamente su esperanza de vida – como el cáncer – no deben someterse a intervenciones quirúrgicas que no sean estrictamente necesarias hasta la completa resolución de su enfermedad basal. No sólo por la patología en sí misma, sino porque los tratamientos necesarios para su tratamiento pueden contraindicar cualquier manipulación cruenta. Por otro lado, no se recomienda realizar tratamientos de implantología dental a pacientes que hayan sufrido un infarto de miocardio en los últimos 6 meses.

2. Embarazo.

En el caso de las mujeres embarazadas, los fármacos empleados durante el proceso del tratamiento de implantes dentales, la anestesia o las radiografías necesarias para el diagnóstico y la planificación del tratamiento podrían dañar al feto. Aunque en la actualidad hay anestesias con las que el feto no corre ningún riesgo y existen métodos para la protección en caso de ser necesaria la realización de radiografías. Incluso así, la mejor opción es siempre la prevención y por eso es preferible aplazar los tratamientos de implantes en embarazadas y limitarlos a tratamientos de urgencia.

3. Diabetes no controlada.

La diabetes es un trastorno metabólico caracterizado por la presencia de altas concentraciones permanentes de glucosa -azúcar- en la sangre.

Esta alteración se debe a un defecto en la producción o en la utilización de insulina,  una hormona producida por el páncreas que regula los niveles de glucosa de la sangre.

Sin el efecto de la insulina, la persona no absorbe la glucosa adecuadamente y ésta permanece en la sangre. Estos niveles altos de azúcar pueden provocar un problema de cicatrización por lo que un problema de azúcar en sangre no controlado puede convertir a los pacientes con diabetes en un grupo de riesgo ante un tratamiento de implantes dentales.

Para que el tratamiento de implantes tenga éxito en pacientes con esta patología,  es necesario un seguimiento clínico de la glucemia de su endocrino y un control estricto desu odontólogo además de seguir unas pautas específicas en cuanto a la higiene bucal de su implante, además de un correcto control.

Es importante tener en cuenta que, a largo plazo, una diabetes no controlada puede derivar en una periimplantitis y es importante tener controlados ambos aspectos.

4. Enfermedad periodontal no controlada.

La Periodontitis es una enfermedad infecciosa que puede estar causada por múltiples factores (etiología multifactorial). La causa más habitual de la enfermedad periodontal es la placa bacteriana que se acumula en la boca debido a una mala higiene bucodental.

Este factor bacteriano se acompaña por otros factores de riesgo como la predisposición genética, los cambios hormonales (embarazo), enfermedades sistémicas como la Diabetes Mellitus, el estrés o el tabaco.

Una enfermedad periodontal avanzada puede llegar a absorver o destruir el hueso sobre el que se colocan los implantes y, por ello, es necesario controlar correctamente la periodontitis antes de proceder con un tratamiento de implantología dental.

4. Tratamiento activo con antirresortivos (tipo Bifosfonatos).

Los antirresortivos son fármacos indicados en el tratamiento de la osteoporosis,  enfermedad esquelética en la que se produce una disminución de la densidad de masa ósea. Así, los huesos se vuelven más porosos, aumenta el número y el tamaño de las cavidades o celdillas que existen en su interior, son más frágiles, resisten peor los golpes y se rompen con mayor facilidad.

En el interior del hueso se producen durante toda la vida numerosos cambios metabólicos, alternando fases de destrucción y formación de hueso. Estas fases están reguladas por distintas hormonas, la actividad física, la dieta, los hábitos tóxicos y la vitamina D, entre otros factores.

En condiciones normales, una persona alcanza a los 30-35 años una cantidad máxima de masa ósea (“pico de masa ósea”). A partir de ese momento, existe una pérdida natural de masa ósea.

Las mujeres tienen más frecuentemente osteoporosis por varios motivos: su pico de masa ósea suele ser inferior al del varón y con la menopausia se acelera la pérdida de hueso (osteoporosis posmenopáusica).

Existen muchas otras causas de osteoporosis: alcoholismo, fármacos (glucocorticoides, tratamiento hormonal utilizado para el tratamiento de cáncer de mama y de próstata…), enfermedades inflamatorias reumáticas, endocrinas, hepáticas, insuficiencia renal, entre otras.

5. Fumadores.

El consumo de tabaco es una de las principales causas del fracaso de un implante dental debido a la vasoconstricción de las arterias. Esta alteración del flujo sanguíneo es la causante de que la encía de un fumador reciba un menor aporte de sangre, oxígeno y células sanguíneas fundamentales para la reparación y regeneración de la zona operatoria ya sea en la formación de hueso para rellenar un alveolo postextracciòn o para integrar un implante.

El motivo es que los fumadores padecen niveles más altos de bacterias patógenas en el periodonto y menos defensas de la encía frente al ataque bacteriano a causa de la nicotina, un vasoconstrictor presente en el tabaco que provoca un déficit nutritivo en los tejidos irrigados por la microcirculación vascular.

6. Lesiones ósea.

En los maxilares podemos encontrar, con relativa frecuencia, lesiones quísticas o tumorales que contraindicarían de manera temporal o definitiva (dependiendo de la naturaleza de la lesión) la colocación de implantes dentales. Los quistes asociados a infecciones dentales pueden pasar desapercibidos y llegar a ocupar un gran espacio dentro de los huesos maxilares. Pueden provocar la reabsorción del mismo e imposibilitar la colocación de implantes o hacer necesarias intervenciones previas de reconstrucción para la posterior colocación de los implantes. No obstante, no son el único tipo de lesiones óseas que podemos encontrar; Otras entidades benignas o malignas de origen odontogénico o no-odontogénico pueden asentar en estos huesos. La realización de pruebas diagnósticas (radiografías y TCs) previas a las intervenciones quirúrgicas nos permitirán tanto planificar los casos como estudiar la presencia de este tipo de lesiones y su manejo.

7. Anticoagulados mal controlados.

Los anticoagulantes orales están indicados en la prevención a largo plazo de la enfermedad tromboembólica, es decir, en todas aquellas situaciones clínicas que llevan asociada una alta incidencia de tromboembolismo y en aquellos casos en los cuales el primer síntoma de la enfermedad es el accidente trombótico o embólico para prevenir el segundo episodio.

También se utilizan a corto plazo tras un primer episodio de trombosis venosa profunda o embolismo pulmonar.

Un tratamiento anticoagulante mal controlado puede provocar hemorragias durante la intervención quirúrgica y convertirse en una contraindicación en tratamientos de implantes dentales.

8. Alcoholicos y drogadictos

Los pacientes con estas características presentan un estado de salud oral deficiente por un déficit en el autocuidado que afecta también la salud de su boca. Además de un posible déficit nutricional, presentan, por tanto un alto riesgo de complicaciones tanto intraoperatorias – por las alteraciones metabólicas y endocrinológicas que pueden sufrir asociadas a sus hábitos de consumo y de autocuidado-, como postoperatorias por el riesgo de infecciones de difícil solución dado su estado basal. En estos casos, es importante que el paciente inicie un tratamiento de desintoxicación y, una vez resuelta su adicción, hacer un estudio del caso y valorar las posibles consecuencias de dichas adicciones (VIH+, VHC+, en los casos de adictos a drogas por vía parenteral) y cirrosis hepática entre otras secuelas en pacientes adictos al alcohol. Para valorar la rehabilitación de su función masticatoria de una manera predecible y duradera a largo plazo.

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