Hipertrofia gingival

Hipertrofia gingival por placa

Hipertrofia gingival por placa

EJEMPLO EXTREMO DE UN MAL CONTROL DE HIGIENE BUCODENTAL Y TABÁQUICO

Los odontólogos, y los que trabajamos en el ámbito de la Salud en general, acostumbramos hacer especial hincapié en lo importante de la prevención. Una amplia mayoría de médicos y odontólogos prefieren conseguir que sus pacientes no enfermen antes que tener que curarlos. Tanto en la Sanidad  Pública como en la privada. Casos habrá de licenciados en Medicina u Odontología que prefieran hacer caja a costa de costosos tratamientos pero, en estas páginas, no vamos a considerar a ese exiguo reducto de mercenarios que negocian con la salud de sus pacientes.

Un buen médico, u odontólogo, no quiere que sus pacientes enfermen, y cuando recomendamos  las visitas regulares al dentista no lo hacemos para pasar la tarjeta por el datáfono; lo que pretendemos es que nuestro paciente (y en muchas ocasiones amigo) no se vea abocado a costosos y complejos tratamientos que podrían haberse evitado de haber tratado a tiempo determinada patología

En ocasiones, casi siempre debido a los malos hábitos de algunos pacientes -o porque llegan a nuestra consulta cuando ya no ha lugar la prevención- una de las tareas más importantes del facultativo una vez se ha puesto remedio a la enfermedad es concienciar al paciente.

El caso que os traemos hoy a este blog es un claro ejemplo de ello.

Un caso extremos de malos hábitos de salud bucodental

El protagonista de este artículo es un paciente joven. A sus menos de 30 años aúna todas las características de un caso complejo; mal control de sus hábitos de higiene oral, fumador con un consumo diario de 30 cigarrillos que no visita regularmente al dentista y desoye los consejos de prevención y corrección.

En la primera visita nos refiere como sintomatología mal sabor de boca, abundante sangrado de las encías al cepillado y hemorragias gingivales espontaneas y durante la masticación. Durante la exploración presenta además dolor de las encías y halitosis.

También nos explica que ha detectado que los dientes “se le ven cada vez más pequeños”, un efecto evidente debido a la inflamación de las encías.

Cuando procedemos a  la exploración apreciamos una evidente hiperplasia gingival y abundante cálculo supra y subgingival (por encima y por dentro de las encías) y durante el sondaje periodontal se observa pérdida ósea generalizada de ¾ mm. y sangrado al sondaje.

La pérdida ósea se confirma con la seriada periodontal y se planifica un tratamiento periodontal completo que consiste en el raspado y alisado radicular (curetajes) de los cuatro cuadrantes y una gingivectomía para devolver el contorno gingival a la normalidad.

Seis semanas después realizamos una reevaluación periodontal con un nuevo periodontograma en el que se evidencia la mejoría en la perdida de la inserción (o reducción de las bolsas periodontales) y una reducción en el índice de sangrado como consecuencia del control de la inflamación de las encías.

 

No sirve de nada

Puede parecer que el tratamiento haya resultado un éxito. Y, en realidad, así ha sido. La mejoría, desde la evidencia médica, es más que evidente más allá de lo que pueda verse en las imágenes, sin embargo la efectividad del tratamiento no servirá de nada si no conseguimos reconducir los hábitos del paciente. Y esa es una de las labores más importantes de los facultativos; prevenir la enfermedad y lograr evitarla.

Para conseguirlo, la Dra. González en este caso, trabaja sobre la concienciación del paciente en cada visita, recordándole lo importante de mantener unos sencillos hábitos saludables; pautas de higiene bucodental, abandonar el consumo tabáquico y control de la patología.

En realidad, nada de lo que se le recomienda al paciente es complicado de llevar a cabo:

–          Higiene bucodental: Cepillado dental tres veces al día con un cepillo adecuado para su situación periodontal, uso de la seda dental y de colutorios específicos para el tratamiento de la enfermedad de las encías con componentes como la clorhexidina.

–          Reducción o eliminación del consumo de tabaco. Como hemos comentado en otros artículos, los fumadores padecen niveles más altos de bacterias patógenas en el periodonto y menos defensas de la encía frente al ataque bacteriano a causa de la nicotina, un vasoconstrictor presente en el tabaco que provoca un déficit nutritivo en los tejidos irrigados por la microcirculación vascular.

–          Visitas regulares al dentista. Fundamental para controlar la enfermedad y poder actuar a tiempo ya que una periodontitis que no se trate en su momento puede derivar en la pérdida de los dientes y en tratamientos de rehabilitación oral más complejos y costosos para el paciente como son los tratamientos de implantes dentales.

Tres sencillas pautas que pueden evitar males mayores y que, desde el Instituto CIMEV no nos cansaremos de recordar desde este blog y a todos nuestros pacientes.

#EquipoCIMEV

Instituto CIMEV · Dentista Valencia · Clínica Dental Valencia