laminas de hueso obtenidas del propio paciente

Injerto en bloque con hueso autólogo

Injerto en bloque con hueso autólogo

La enfermedad periodontal es la causa más generalizada de pérdida ósea y la terapia periodontal reconstructiva tienen como objetivo reparar de forma predecible los tejidos periodontales de soporte del diente.

El caso que nos ocupa en este artículo, por ejemplo, es el de una paciente de 55 años a la que el fracaso de dos implantes provocó una atrofia severa del lado posterior izquierdo mandibular. Para poder colocar nuevos implantes sin lesionar el nervio alveolar inferior, realizamos un injerto de hueso autòlogo para lograr un aumento óseo vertical de la zona atrofiada del maxilar en la que, si todo va bien, colocaremos dos nuevos implantes.

Qué significa «pérdida ósea»

Un defecto óseo es aquel que tiene una localización apical a la cresta alveolar residual y se caracteriza por una perdida vertical y angular de hueso. La extensión y severidad de la pérdida ósea está determinada por una combinación de signos clínicos y radiológicos.

injerto en bloque

Regeneración ósea en implantología dental

Cuando hablamos de técnicas de regeneración ósea en implantología dental nos referimos a aquellos procedimientos que la evidencia científica ha demostrado eficaces en la regeneración del hueso que va a servir de soporte en un tratamiento de implantes dentales.

El hueso es un tejido orgánico compuesto en un 70% de hidroxiapatita. Este componente mineral le proporciona resistencia y el 30% restante de la masa ósea la forman componentes orgánicos y agua.

El hueso, para poder desempeñar sus funciones, tiene que renovarse constantemente. El organismo reabsorbe el hueso antiguo y  genera hueso nuevo gracias a la actividad coordinada de osteoblastos y osteoclastos.

Esta remodelación continua no sólo sirve para la conservación del tejido óseo sino que también facilita una adaptación funcional de la estructura ósea a los cambios en situaciones de estrés.

No hay que olvidar que, cuando hablamos de regeneración ósea, tenemos que hablar también del proceso de cicatrización.

Injertos óseos y material de regeneración

Un injerto óseo puede tener dos objetivos; la corrección de defectos y el aumento de volumen de hueso.

Para realizar un injerto de hueso disponemos de diferentes alternativas que se definen por el material empleado para el injerto y la técnica empleada para llevarlo a término.

Los materiales utilizados para realizar un injerto se clasifican según su origen:

  1. Hueso autólogo

Hueso tomado de una  zona donante del propio paciente.

  1. Materiales de regeneración ósea

La limitada disponibilidad de hueso autólogo y el riesgo de complicaciones en la zona donante propició el desarrollo de materiales de sustitución o regeneración ósea como alternativa a la extracción de hueso del paciente.

Estos materiales de regeneración ósea cumplen una función osteoconductora y de sostén, previniendo la pérdida de volumen en el lugar del defecto y se clasifican por su origen:

  1. Materiales Alogénicos: Material proveniente de hueso humano procesado (básicamente, de cadáver).
  2. Materiales xenogénicos: Material de origen animal, generalmente bovino, porcino o equino.
  3. Materiales aloplásticos: Sintéticos. Se fabrican a partir de materia prima mineral. Los más comunes son fosfato tricálcico e hidroxiapatita.

Injerto con hueso autólogo

En el caso de los injertos de hueso autólogo como el que estamos viendo, el injerto se realiza  con hueso del propio paciente. Puede ser de la misma cavidad oral (idóneos para corregir  pequeñas atrofias óseas), de la cadera (cresta ilíaca) o de la calota craneal en aquellos casos en los que se necesite una extensa reconstrucción de los maxilares.

El hueso autólogo injertado contiene células vivas y factores locales que favorecen la regeneración ósea. Normalmente se usa  mezclado con materiales de regeneración. El tejido injertado se reabsorbe durante la cicatrización y es sustituido por hueso nuevo. Este es un proceso conocido como “sustitución progresiva”. La obtención de hueso autógeno no está exenta de complicaciones además de que, para obtenerlo, necesitamos otra zona quirúrgica; la donante. Por lo tanto, al valorar la utilización de injertos autógenos, hay que tener en cuenta el bienestar del paciente o el riesgo de generar dos campos operatorios, entre otras variables.

Injerto en bloque

Una vez decidido el material con el que vamos a realizar el injerto, debemos decidir la técnica que vamos a emplear. En este caso, nos decantamos por un injerto en bloque con hueso autólogo.

Está técnica clásica consiste en obtener bloques de hueso del propio paciente, concretamente de la zona del maxilar. Una vez obtenido el bloque de hueso, se atornilla a la zona con atrófica. Debido a que la evidencia científica ha demostrado que estos bloques se reabsorben perdiendo la ganancia ósea lograda en un primer momento, esta técnica ha evolucionado y, actualmente, en lugar de bloques, se utilizan láminas finas (de un milímetro de grosor) que se atornillan alejadas del hueso de la zona a regenerar. Entre la lámina y el hueso nativo del paciente se coloca material particulado (generalmente también autoinjerto). Esta técnica se conoce como injerto de Khoury y, en cierto modo, está a mitad de camino entre los injertos en bloque y la regeneración ósea guiada.

injerto en bloque

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Dependiendo de la técnica elegida y del tamaño del defecto, la intervención quirúrgica de un injerto en bloque con hueso autólogo dura normalmente entre 45 y 90 minutos . Para este tipo de cirugía se aplica anestesia local, y, en casos complejos o con pacientes odontofóbicos, también se opta por la sedación consciente intravenosa. Cuando el defecto óseo es moderado, solemos poder colocar los implantes simultáneamente con el injerto. Cuando el defecto es severo, puede ser conveniente hacer el injerto y colocar los implantes en dos intervenciones diferentes.

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